Artículo desarrollado por José Salmerón para revista "mia". Publicado en el número 1055 (semana del 23 al 26 de Noviembre de 2006).
Flores de Bach
Si en las dos técnicas anteriores era el cuerpo -bien mediante el propio movimiento o la manipulación terapéutica- el que posibilitaba principalmente la curación, con las flores de Bach el equilibrio se logra a través de la mente -nuestro sistema nervioso y emociones también nos sanan-.
Cambiar estados mentales con esencias
Fue Edward Bach, biólogo, homeópata, cirujano e investigador inglés, quien desarrolló en 1930 un sistema completo de 38 remedios florales -de ahí que lleven su apellido-. Éstos continúan preparándose tal como él ideó: con flores de plantas silvestres, árboles y arbustos que se administran en forma de gotas. Puede decirse que las flores constituyen la máxima expresión de energía de la planta y que además actúan como 'antenas' captadoras de la energía circulante. Cada flor posee, en función de la planta en la que nace, un tipo especial de energía que puede ser transmitida a los demás seres vivos.
Dos niveles de intervención, psicológico y orgánico
¿En qué estriba su funcionamiento? Las f lores de Bach tienen diversas capacidades: descargan los sentimientos y emociones negativos transformándolos en positivos, ayudan a conseguir el autocontrol y facilitan la toma de decisiones. «Operan en dos niveles: uno psicológico y otro orgánico. Psicológico, creando armonía en la mente a través de su capacidad operativa emocional, ya que balancean las emociones permitiendo que se equilibren y que emociones bajas, como la desesperación o la impotencia, se transformen en altas, como la alegría, el conocimiento o el poder personal. Y orgánico debido a que los meridianos energéticos envían señales al organismo sobre las posibilidades de reestructuración orgánica. En general, las flores juegan con las posibilidades de evolución celular y psíquica de la persona. Ayudan a que individuos desintegrados o enfermos se conviertan en sanos e íntegros», explica José Salmerón Pascual, psicólogo y director del Centro Edward Bach de Madrid y elaborador de flores de Bach artesanales.
Solucionan conflictos psicosomáticos
El tratamiento con flores de Bach resulta especialmente beneficioso frente a problemas psicosomáticos. Las gotas no se usan directamente para problemas físicos, sino para la preocupación, aprensión, desesperación, irritabilidad, etc.; es decir, para tratar estados mentales y emocionales que impiden que el cuerpo se desenvuelva en un 'clima' de bienestar y la persona se encuentre equilibrada. Además, se trata de esencias 100% seguras, ya que carecen de efectos secundarios y no son adictivas. Su acción es suave y las pueden ingerir desde los recién nacidos hasta los ancianos -incluso los animales y plantas-. Los 38 remedios que se emplean actualmente se dividen en 7 grandes grupos emocionales; las 7 áreas de conflicto que interfieren en nuestra salud: el miedo, la incertidumbre, el desaliento o la desesperación, la falta de interés por el presente, la soledad... Por ejemplo, contra el miedo se usa el mímulo, el castaño rojo, la cerasífera, el heliantemo; para la incertidumbre, el hojarazo, la aulaga, la genciana, la avena silvestre; para el desaliento o la desesperación, el roble, el sauce, la estrella de Belén; para la falta de interés, el olivo, la rosa silvestre, los brotes de castaño; contra la soledad, el brezo, etc.
Las esencias florales son 100% seguras, no producen adicción ni otros efectos.
Cómo tomarlas
Hay varias formas: la más común es emplear un gotero y depositar directamente sobre la lengua 4 gotas; también pueden diluirse 4 gotas en un vaso de agua -a ser posible mineral-; si la persona sufre un shock, hay 3 modos: impregnar un algodón con 10 gotas y aplicárselo en los labios o por el cuerpo, ponerle 2 gotas detrás de las orejas o extenderle el compuesto en crema.
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Datos prácticos
Flores de Bach
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